martes, 27 de enero de 2015

L’ENTRECOTE CAFÉ DE PARÍS: OH LALA!, QUÉ SALSA!


 
Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Ayer estuve cenando en París……..mmmmmm…..o ¡eso me pareció! Jajajaja; la verdad que estuve cenando en pleno barrio Salamanca, en L’Entrecote Café de París, pero la lluvia, la luz de la noche, la decoración del restaurante y la iluminación del local me trasladaron durante unas horas a esa ciudad.
 
Como os decía, desde que entramos en Café de París se respira un cálido ambiente chic en todo el local, decorado como un auténtico bistró francés de los de antes, en el que predominan los tonos burdeos en la piel de sus sillones, blanco y negro en el suelo ajedrezado, lámparas retro, latón y madera, consiguiendo con todo ello una acogedora sensación.
 


La peculiaridad de L’Entrecote Café de París es que te lo ponen muy fácil: lo único que hay que escoger de la carta es el punto de la carne, el vino y el postre (muy variados por cierto), y eso porque su oferta se compone de un único plato, entrecote con patatas fritas a voluntad del comensal, acompañado de una sencilla ensalada verde con un aliño delicioso.


Y algunos diréis que tampoco es para tanto una buena carne con patatas fritas, pero el secreto está en la magnífica salsa, la famosa Salsa Café de Paris, que acompaña al entrecote, una salsa ya mítica que cuenta con su propia historia que intentaré resumir: esta original salsa la creó la Sra. Boubier allá por los años 30, le confió la receta a su hija que se lo contó a su marido, el Sr. Dumont, a la sazón propietario del “Café de París” en Ginebra, al que le debemos este original menú, ya que en su local proponía un único plato, un buen entrecote de buey acompañado de la salsa creada por su suegra. Tal fue el éxito de este plato que perdura a día de hoy en su local original.

La receta de esta legendaria salsa sólo la conoce el actual propietario y heredero del Café de París en Ginebra, se sabe que está elaborada con mantequilla, diferentes especias, licores y hierbas aromáticas (24 ingredientes en total), por lo que la salsa continúa haciéndose en tierras suizas y se trae a Madrid semanalmente.

 
Este menú tiene un precio de 22 euros al que añadir el vino (con una carta muy aceptable y precios más que razonables) y el postre. En resumen, la carne está realmente buena, la Salsa Café de París es un acompañamiento diferente, sabroso y realmente original, el aliño de la ensalada está sorprendentemente delicioso, acompañado de un buen vino como un Habla del Silencio en mi caso, y un postre de los varios que ofrecen, me parece una opción gastro diferente que no hay que dejar de probar, todo ello en un entorno de lo más francés, ¡très chic!
 
Y ahora que ya he probado su famoso plato, tengo pendiente volver a L’entrecote Café de Paris para probar sus desayunos y meriendas con crepes, tostadas, bizcochos y tartas caseras o uno de sus cocktails en la barra totalmente parisina, magníficamente atendido por su personal, profesionales y atentos en todo momento, ¡de diez!.

 

 

C/ Conde de Aranda, 11 Madrid

Tlf. 91 578 41 91
 

Fotos propias y de Café de París

Si queréis que visitemos vuestro local gastro, podéis contactarnos en mgutierrezaller@gmail.com
 
 

sábado, 24 de enero de 2015

HOY LA DECOMONICADA VA DE COCINAS


Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas
 
Quizá sea porque es invierno, que he pensado hablar de esta importante e imprescindible parte de la casa; en esta época de frío apetece cocinar más que nunca, al calorcito del fuego y del horno, podemos aprovechar alguna tarde perdida para hacer una tarta o unas galletitas.

Hoy os enseño cocinas con un aire rústico, acogedor, para nada minimalistas, sino cálidas y apetecibles, de esas cocinas con mesa grande en la que poder sentarse a desayunar un buen rato o tomar un vinito mientras el guiso se prepara….mmm…¡qué agradable!, ¿no os parece?
Hay cantidad de detalles en una cocina que la hacen más acogedora, como una pizarra, lámparas de mimbre, cazuelas de cobre, sillas vintage, moldes para tartas y bizcochos… Lo importante es sentirnos a gusto y disfrutar del calor y del olor de la comida.


 
 
Como suelo contaros que decía Penélope Cruz en no me acuerdo qué película, “me encantan las cosas que solo sirven para hacer bonito”.

 
Todas las fotos son de autores que publican en Pinterest

 
Si queréis daros a conocer, podéis contactarme en mgutierrezaller@gmail.com

lunes, 19 de enero de 2015

SMILE THAI: AUTÉNTICA COCINA TAILANDESA EN MADRID



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas
 
Hace años (alguno más de los que quisiera) conocí el famoso Thai Gardens que en aquella época se ubicaba en un espectacular local de la calle Jorge Juan; desde entonces, confieso que no había vuelto a probar cocina tailandesa de la de verdad, la auténtica, hasta que me he enterado que una de las socias fundadoras de aquel mítico restaurante había abierto su propio local en Madrid, Smile Thai.
 
Esta gran dama de la cocina tailandesa es conocida como Tas, y su curriculum gastro es realmente arrollador ya que, habiendo conocido las recetas y secretos de la cocina thai de la mano de su madre, trabajó en las cocinas reales de Bangkok; tras finalizar sus estudios universitarios y realizar un máster de marketing en Londres, volvió a sentir la llamada de los fogones y abrió su primer restaurante en esa cosmopolita ciudad, viviendo después en Paris toda una década.
 

Aterrizó en Madrid y abrió como socia principal el exitoso Thai Gardens, con establecimientos en Barcelona, Valencia, México DF, Casablanca y Sao Paulo, nada menos. Tras el éxito obtenido, Tas ha apostado por crear su propio proyecto, Smile Thai, y ofrecer en Madrid toda su experiencia en la llamada Royal Thai Cuisine, la auténtica cocina tailandesa.   
 
 
En la céntrica calle Alcalá, próximo al metro Príncipe de Vergara, Smile Thai está decorado de forma elegante y acogedora, con constantes detalles que evocan el origen de su cocina; me ha llamado la atención un pequeño altar de ofrendas junto a unas originales lámparas de pared, no os lo perdáis.
 
 
Junto a mis queridas y consagradas bloggers Chefi de La Chica de la Ciudad y Sandra de Charlie & Co y el experto Gastrohunter, Javier Munárriz, muy bien aconsejados por Tas y el personal de sala de Smile Thai, disfrutamos de una agradable y sabrosa cena puramente tailandesa que os cuento:

Como entrantes para compartir probamos Kai Satee (unas deliciosas brochetas de pollo marinado en tamarindo, leche de coco, aderezado con especias thai y asadas a la parrilla); Poh Pia (smile thai rolls rellenos de pollo y verduras al estilo tradicional thai); Tod Man Pla (pastelitos de pescado blanco rebozados, fritos y crujientes acompañados de salsa agridulce); Ka Nom Gib (ravioli de pasta fresca de arroz, rellenos de langostinos y pollo, cocidos al vapor y servidos con salsa de soja); PanSib (hojaldre relleno de verduras, pollo y perfumados al tumerico); Golden Bag (crujientes saquitos de pasta de arroz rellenos de champiñones, pollo y apio).

Y como platos principales, también optamos por la  opción de compartir, porque así pudimos probar más platos, como el Chu-Chi (filetes de pescado blanco cocido lentamente al vapor en curry rojo, leche de coco y albahaca); Pat Thai Sai Khung (tallarines salteados con langostinos, verduras, cacahuete, soja y salsa de tamarindo y huevo); Cashew Nuts Kai (pollo salteado con verduras, piña y anacardos); Ped Makham (pato marinado a la parrilla, servido sobre un lecho de espinacas salteadas y salsa de tamarindo); Yam Nua (filetitos de ternera cocidos en una suave mezca de chalotas, especias y menta). Todo ello acompañado de un excelente arroz salteado con verduras y huevo, conocido como Khao Pat.

Y terminamos con un postre típicamente tailandés, como no podía ser de otra forma, un flan de coco cremoso cubierto de caramelo, acompañado de mango y arroz con leche de coco.

Me gustó saber que el curry se elabora artesanalmente en la propia cocina de Smile Thai, y algunos de los productos son traídos directamente desde Tailandia, lo que significa la importancia de la materia prima y el mimo que Tas dedica a todos sus platos. 
Además de una extensa carta repleta de apetecibles platos, con motivo de su primer aniversario Smile Thai ofrece una Degustación Gourmet por 30 euros con vino y copa de bienvenida (incluye cinco entradas, cuatro platos principales de carnes y pescados, y un delicioso postre y frutas, todo acompañado de vino blanco de Rueda o tinto de Navarra).
 
Y para completar, Smile Thai también tiene el servicio take away, para recoger en local o entrega a domicilio, así que ¡ya no hay excusa para disfrutar de esta milenaria y sabrosa cocina puramente thai!
 

Smile Thai       
 
C/ Alcalá, 84, Madrid

Tlf. 91 781 72 00

Fotos propias y de Smile Thai

 
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miércoles, 14 de enero de 2015

TREZE: EL NÚMERO GASTRO DE LA SUERTE



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Conocí la estupenda cocina de Saúl y Elena en la antigua sede de Treze en la céntrica calle de San Bernardino (detrás de Plaza de España); estos jóvenes pero muy experimentados profesionales de los fogones se han trasladado recientemente al Barrio de Salamanca, -un acierto total en mi opinión- y no podía dejar de ir a conocer su nuevo proyecto.
 

En este nuevo local el nivel de calle lo han llamado “Treze Bar”, en el que ofrecen su cocina de mercado en un ambiente cómodo y distendido: una barra, taburetes vintage y una pequeña sala muy coqueta y acogedora, con una carta destinada a tapeo y raciones perfecta para compartir, -también opción muy acertada de medias raciones- y buenos vinos por copas.

 
En el piso superior de Treze está el Restaurante, en un espacio limpio, blanco y vegetal, con una original vidriera y mesas bastante separadas entre sí (muy de agradecer), en el que Saúl ofrece lo mejor de sí mismo y elabora una cocina basada en un producto de alta calidad tratado con todo el mimo.
En esta ocasión nos dejamos aconsejar por Saúl y quisimos conocer su carta más informal del Treze Bar, así que compartimos varias y suculentas raciones que os cuento:
Comenzamos con unas ensaladillas Elena versus Saúl, más tradicional esta última sin sorpresas, muy rica, y novedosa la primera me encantó el toque de Elena.

Sugerencia del día, fresquísimos mejillones con curry y lemon grass, espectaculares.

Sabéis que soy amante del buen roast beef, así que no me pude resistir a la coca de roast beef de ternera con muselina de chile y crudités, una ingeniosa combinación.

Un clásico de cualquier carta de raciones que se precie, buñuelos de bacalao con ali oli, no soy amante de los fritos, pero estos estaban bien escurridos, como debe ser.
Un plato que últimamente prolifera en las cartas, ceviche de corvina, en esta ocasión acompañado también de pulpo; el toque original se lo daba el maíz.

 Otro frito, esta vez tempura de verduras con mahonesa de lima, sin aceite de más y sabroso.
Y un plato que me sorprendió, tanto por su presentación en mesa como por su sabor, pulpo rustido y ahumado, -con maderas de roble creo recordar-, que aromatizaban a la perfección este rico plato.

Terminamos con un postre de chocolate y oreo que, yo que no soy muy de postres, tengo que recomendar porque estaba deliciosísimo!.
Con nueva ubicación, un ticket medio de 30 euros, decoración bonita y relajante, un equipo joven, profesional, llenos de ilusión y muy buen hacer en la cocina, Treze reúne todas las cualidades para ser un éxito en su nueva andadura, y desde aquí os recomiendo una visita para que lo comprobéis.
 
 
Treze    

C/ General Pardiñas, 36 Madrid

Tlf. 91 541 07 17

Fotos propias y de Treze

 
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domingo, 11 de enero de 2015

ULTRAMARINOS QUINTÍN: EL SECRETO DEL ÉXITO


 
Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Tenía que ir a conocer la cocina de Ultramarinos Quintín sí o sí, pero ¡qué difícil es encontrar mesa en fin de semana!, así que después de seguir su apertura allá por el mes de junio, su reforma del piso superior, y haber tomado el aperitivo en la barra algún día que otro, de forma casual encontré mesa para comer y despedir el año el 31 de diciembre junto a mi Javier

 
He estado ya hace algunos años en El Paraguas y en el exitoso Ten con Ten, ambos propiedad de un visionario matrimonio asturiano que, con gran dedicación, ha sabido hacerse con la zona de Jorge Juan poquito a poco, así que sabía que Ultramarinos Quintín me iba a gustar, porque reúne varias cosas que lo hacen muy apetecible:

1) Decoración exquisita, obra una vez más del estudio de interiorismo Cousi que últimamente lo hacen todo en la capital (además de los ya mencionados Paraguas y Ten con Ten, Du Libán en La Moraleja, también los recientes Fox, Beker 6, Rooster y Six); el sitio la verdad que es monísimo y hay que verlo.

2) Buena cocina, con una carta llena de opciones sabrosas y varias referencias a los fogones asturianos, platos de cuchara incluidos.

3) Un estupendo ambiente, y no sólo caras conocidas, sino también gente elegante y discreta que quiere pasarlo bien en animada charla.

La zona de abajo presidida por una barra y un rincón de ultramarinos de los de antes en los que poder comprar verduras fresquísimas, quesos, vinos, embutidos y alguna delicatessen, tengo que decir que el precio del ultramarinos es mucho más asequible que la carta.

También mesas altas en las que poder picotear o compartir raciones y mesas bajas que, en mi opinión, están demasiado juntas y han de soportar el bullicio de la entrada y de la tienda, porque Quintín ¡está siempre a tope!!

 
Comimos en el piso superior, aquí las mesas también están bastante pegaditas unas a otras (parece que quieren amortizar rápidamente la inversión y sacar el máximo partido posible al espacio), pero la verdad que el sitio bien merece una visita: iluminación acogedora, papeles pintados en paredes y telas a juego en el tapizado de vistosos estampados (marca de la casa Cousi) y ladrillo visto en ventanas y muros.

 
Un plus, cubiertos de plata con los platos principales que elegimos y que os cuento:

Como entrante compartimos unos rollitos de alcachofa y pato azulón, mezcla de ingredientes original, la ración era abundante.

 
Y como platos principales, verdinas con faisán, -piparras en el propio guiso-, un plato de cuchara muy de agradecer en esta época del año, originalmente acompañado de un ave que no suele abundar en otras cartas; y presa ibérica con lombarda y manzana, jugosita, muy rica.
 
 
 
 
Algo negativo tenía que tener Ultramarinos Quintín, en este caso los precios, van un tanto inflados; es verdad que la calidad del producto es buena y la cocina rica, pero un ticket medio de 45/50 euros por persona es excesivo en mi opinión para esa carta, supongo que acabamos pagando el sitio, la moda y el ver y ser vistos; ¡ojo con los vinos!

 
 
Ultramarinos Quintín
 

C/ Jorge Juan, 17 (esquina Lagasca) Madrid

Tlf. 91 786 46 24

Fotos propias

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