jueves, 26 de febrero de 2015

FONTY: BRUNCH EN UNA PASTELERÍA FRANCESA



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas
 
En pleno Barrio Salamanca de Madrid encontramos este delicioso café y pastelería cuyo nombre se debe a la ciudad francesa de Fontainebleau, localidad en la que su encantadora propietaria, Marie Valdez, vivió y trabajó durante unos años aprendiéndolo todo sobre la cocina dulce.
Fonty es un coqueto local decorado con gusto afrancesado pero con recuerdo a los Hamptons norteamericanos en muchos de sus detalles; me llamaron especialmente la atención las baldosas hidráulicas colocadas en el centro del local en ese azul “tiffany” que ya es marca de la casa y la ingeniosa lámpara que domina una de las mesas.

Muy de agradecer el ventanal al obrador en el que se puede ver trabajar con mimo y cariño a Marie y su equipo de pasteleros, y desde el cual la propietaria puede cuidar de que todos sus clientes sean recibidos y atendidos.
En Fonty además de los domingos, también hay brunch los sábados, así que allá que me fui a probarlo con grandes expectativas: una carta con novedades en algunos de sus platos, en la que se pueden optar por varias combinaciones y diferentes precios, desde 15 euros hasta 24 euros.
Café, bollería, zumos naturales y vasitos de fruta fresca digamos que son el “fondo de armario” del brunch, además de los pasteles artesanos y platos semifríos de la casa. Para mí lo realmente especial fue probar unos deliciosos huevos benedictinos, con bacon o salmón, de los mejores que he probado, no os lo perdáis; también deliciosa la tosta de la casa, con pan de campaña, tomate asado, jamón cocido, champiñón portobello asado, huevo pochado y salsa bearnaise; y espectacular la hamburguesa, con brioche casero recién salido del horno de Fonty.
Podemos optar para beber por un delicioso cocktail de las varias referencias internacionales que hay en la carta del brunch de Fonty, como un exquisito kir royale o un pisco sour, entre otros.
A todo ello hay que añadir un menú del día (12 euros) y un menú ejecutivo (15 euros) elaborado siempre con productos saludables, en Fonty presumen de que nunca hay fritos en su carta, lo que es una opción sana y apetecible.
 
Un sitio muy mono, una carta sana y mimo en la cocina, ¡muy recomendable!

 
Fonty   

Castelló, 12 Madrid

Tlf. 91 752 65 83

Fotos propias y de Fonty


Si queréis que visitemos vuestro local gastro, podéis contactarnos en mgutierrezaller@gmail.com
 

lunes, 23 de febrero de 2015

RITA & CHAMPAGNE: UN MODERNO BISTRÓ EN LAS SALESAS



 
Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Conocí Rita & Champagne hace un par de años largos, poco después de que abrieran, y ya me sorprendió lo novedoso de su idea: una carta que combina con éxito platos italianos con una extensa carta de champagnes (también se pueden pedir por copas).
El local es diferente, decorado con gusto, y muy acogedor, se accede por unas breves escaleras de cuyo techo cuelga una original instalación de copas de champagne que se abren al restaurante, con mesas de color natural y sillas diferentes, y un luminoso al fondo con el nombre de “Rita”. No dejéis de leer la historia del nombre del restaurante, es muy particular, no lo voy a desvelar para no estropear la sorpresa.
Los propietarios de Rita & Champagne son un matrimonio cubano, los encantadores Alain y Sahily, con gran mano en los fogones ya que de su cocina salen platos muy diferentes a otras cartas al uso; por supuesto cuentan con un impresionante horno de piedra que custodia el maestro pizzero, Mijail, en el que se preparan además de auténticas pizzas de masa fina, también un pan casero delicioso.
En la carta muchos platos apetecibles, nos dejamos aconsejar en esta ocasión por Fran, el encargado de sala y a la sazón experto bartender de origen cubano que nos tenía reservada una sorpresa para terminar la cena que luego os cuento. Comenzamos como no podía ser de otra forma, con una copita de champagne rosé, qué mejor manera de empezar una cena!; Tomamos como entrante un carpaccio de pez mantequilla tartufata, vinagreta de tomate, trufa y frutos secos, que le daban un sabor, aroma y textura muy distinta a otros carpaccios al uso, realmente delicioso.
Seguimos con unos huevos 65º, no son los típicos huevos rotos, sino una mezlca de huevos cocinados a baja temperatura con parmentier de tomate semi-seco, parmesano y jabugo.  
Por supuesto había que volver a probar una de sus pizzas, y si en mi visita anterior probé una realmente original de tortilla de patata, esta vez tocó la deliciosa pizza tartufina, con mozarella, tomates secos y crema de trufa, que aderezamos con un aliño casero que prepararan en Rita & Champagne con un punto picantito que añadía un toque muy intenso al sabor de la pizza (abstenerse del aliño si no se tolera el picante).
Y para terminar, en vez de postre (ya sabéis que no soy de dulce), Fran nos preparó un original mojito, y digo original porque utiliza en su elaboración, además de un ron especial de 5 años, auténtico champagne francés en lugar de la clásica soda, ¡estaba buenísimo!
Y por si la carta habitual de Rita & Champagne fuera poco, también podemos disfrutar de los Viernes Cubanos: había que aprovechar las raíces puramente cubanas de sus propietarios y ofrecer en Madrid los platos que solo conocen los que han vivido en la isla, como nos comenta Sahily, recetas criollas elaboradas con auténticos ingredientes del país y cocinados siempre al momento.
El servicio de mesa es espléndido, sonriente, amable, y cuidado, sólo puedo decir cosas buenas de todos ellos, ya desde que entras te reciben con una sonrisa en la boca y todo son facilidades a la hora de consultar la carta. Enhorabuena.
 
 
Los precios son realmente atractivos, lo único que sube un poquito lógicamente son las botellas de champagne, pero se pueden tomar por copas o se puede optar por una botella de vino de las varias referencias que tienen en carta a precios asequibles. Muy recomendable.

 

Rita & Champagne

Orellana, 1 Madrid

Tlf. 91 702 42 34
 

Fotos propias y de Rita & Champagne

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jueves, 19 de febrero de 2015

MUSEO CHICOTE: “CHICOTEO” GASTRONÓMICO


 
Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Si en el País Vasco se suele decir “ir de chiquitos” -salir con amigos a tomar unos vinos y unos pinchos-, en Madrid se pondrá de moda en breve la expresión “chicotear, es decir, disfrutar de un establecimiento mítico como es Museo Chicote para, además de tomar uno de sus famosos cocktails, probar su nueva y moderna propuesta gastro.
 
 
 
De la mano del grupo hostelero Mercado de la Reina, Museo Chicote nos propone una carta de platos estupendos para compartir, y fácilmente maridables con cualquiera de sus cocktails, como el carpaccio de gambón rojo trufado con nuez de macadamia, la ensaladilla de gamba blanca, el tartar de lubina salvaje con salsa de caviar y tostaditas payesas.

 
 
Todos los platos me parecieron sabrosos, ideales para compartir con amigos y pasar un buen rato, además en un local que es ya toda una leyenda gracias a sus habituales clientes que lo fueron como el gran Ernest Hemingway, Ava Gadner o Sinatra; y recientemente Pedro Almodóvar, Alaska o Cayetana Guillén Cuervo, que han dado nombre a algunos de los cocktails que puedes encontrar en Museo Chicote.
 
Chicotear me parece una opción “de buen rollo” a un precio asequible, muy recomendable para hacer algo diferente.
 


Gran Vía, 12 Madrid 

Tlf. 91 532 67 37

Fotos propias y de Museo Chicote


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jueves, 12 de febrero de 2015

LA LONJA Y RAW BAR: LA EXCELENCIA DEL MAR EN MADRID



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

El afamado y exitoso Grupo Lezama nos trae la esencia del mar a Madrid, nada menos que a la emblemática Plaza de Oriente, y es que al lado de lo que ya era, -y es-, La Mar del Alabardero también del Grupo, recientemente han abierto dos espacios diferentes en un mismo local: Raw Bar a nivel de calle y La Lonja en el primer piso.
 
 
Comenzamos nuestra visita en el Raw Bar, exquisitamente decorado con originales elementos marinos –que no marineros-: en el suelo, baldosas que nos recuerdan la piel de los peces; la barra, que es espectacular, parece recubierta de escamas brillantes, así como las lámparas sobre la barra a modo de redes o nasas, y las mesas recuerdan los tentáculos de un calamar gigante, todo ello obra del estudio de interiorismo G de V Arquitectura, supervisado por el renombrado interiorista Ignacio García de Vinuesa.
 
 
Aquí podemos disfrutar tanto de una copa de vino como de un cocktail cosmopolita elaborado al momento, que se pueden acompañar de una carta de platos fríos, dedicada a cuidar la excelencia de los buenos pescados suministrados nada menos que por Serpeska;
 
Tengo que decir que la materia prima es de primera, algo que se nota desde el primer bocado porque se ofrece el pescado sin artificios, además de ser recibidos con un pequeño cocktail que el barman, -encantador por cierto-, cambia cada día o que podemos elegir de su variada carta de cocktails (ojo al Gimlet y al Negroni). Lo mejor es dejarnos guiar por el personal de sala, dirigidos magníficamente por José Luís Martínez, todo un experto cocinero y gastrónomo de larga trayectoria profesional al frente de la gerencia de este nuevo proyecto de Lezama.
 
Junto con el cocktail de bienvenida, un aperitivo de la casa, anchoa en salazón del cantábrico, sin palabras, ¡comenzamos muy bien!
 
 
Seguimos en el Raw Bar probando varios platos que se preparan a la vista del comensal: un magnífico tartar de atún rojo de almadraba cortado al momento; tiradito de salmonete de roca con ensalada de frutos rojos, este plato realmente me sorprendió, por su sabor y su frescura, y por lo original de hacer este corte con un pescado como el salmonete, ¡un plato de diez!. Selección de ahumados de la casa, que se ahúman al momento; Vieiras a la parrilla con emulsión de alcachofas confitadas y tapenade; y un rico ceviche de lubina y calamar con espárragos y rábanos.

 
Y después de esta exhibición de sabores de mar continuamos con el plato fuerte en La Lonja, en el piso superior, un espacio dedicado a la alta gastronomía al que se accede por unas escaleras en las que nos acompañan magníficos corales, pasamos por delante de una ventana desde la que se ve la parrilla de encina de La Lonja, inspirada en las parrillas japonesas, con siete alturas que se regulan en función del punto que se quiera dar a cada plato.
 
 
En este espacio la decoración continúa la línea del Raw Bar, si bien éste es más desenfadado, La Lonja es un elegante espacio marino con constantes referencias temáticas: maderas en tonos barco, colores azulados y grisáceos marinos, texturas de arena, lámparas iluminando el espacio acertadamente y la luz que entra a raudales por los magníficos diez ventanales desde los que admirar el Teatro y el Palacio Real. Dos salas independientes y un reservado, para ocho/diez personas, espectacular.




Siguiendo las recomendaciones del experto jefe de sala, el pescado estrella aquél día era la lubina salvaje, preparada en esa parrilla de encina tan llamativa y apetecible junto con cebollita y patata, tal cual, sin florituras, plena de sabor.
 
 
Antes de la lubina, el chef de la Lonja nos obsequió con un rico aperitivo, crema de coliflor y berberecho, sabor intenso y marino. Continuamos con una selección de verduras de cultivo orgánico a la parrilla, sano sanísimo, rico ¡riquísimo!.


Rape y calamar, poco hecho, como a mí me gusta, qué bien te sientes cuando en un restaurante saben conseguir el punto del pescado, ¡instantes de felicidad gastro!  
 

A destacar la variedad de panes, de Viena La Baguette, elaborados con masa madre que se hace notar en la textura y el sabor, pan que sabe a pan, y que acompaña de forma acertada los platos de La Lonja.


Y terminamos esta exquisita comida con dos postres caseros, crême brulée y torrija de anís con frutos rojos, esta opinión la dejo para los amantes del dulce, pero qué colores tenían! También caseros unos generosos mignardises para acompañar un estupendo Oporto.
 

Precio medio del Raw Bar, sobre unos 20 euros, y la carta de La Lonja, a partir de 45 euros; si alguien no quiere pescado también existe la opción de probar una carne gallega a la parrilla. No tengo más que recomendaros que lo probéis, al menos uno de los dos espacios, una experiencia gourmet en un entorno ideal y con vistas impagables a la plaza de Oriente, el Teatro y el Palacio Real.
 

La Lonja Raw Bar     
 
Plaza de Oriente, 6 Madrid

Tlf. 91 541 33 33

Fotos propias y de Raw Bar La Lonja


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jueves, 5 de febrero de 2015

DSTAgE: DÍAS PARA OLER, SABOREAR, DISFRUTAR, CRECER Y DIVERTIR



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Conocí a Diego Guerrero en el Club Allard, y creo que esa experiencia marcó un antes y un después en mi vida gastro; formado en los mejores fogones, -Berasategui, El Bulli, Goizeko Kabi-, Guerrero había conseguido nada menos que dos estrellas, dos soles, reconocimiento de público y crítica…..parecía que lo tenía todo, pero Diego apostó por romper en el momento justo y buscar su propio proyecto, supongo que para tener toda la libertad y la ilusión en sus creaciones.
Me gusta ver la letra g nada más entrar, sobre la barra del local: la letra que aparece en todo el universo DSTAgE, Diego, Guerrero, Regueros, si hasta el nombre de la calle en la que está parece un juego de letras con el apellido del chef…. Preside esta zona el cuadro que resume este universo: Days to Smell, Taste, Amaze, Grow & Enjoy.
 
 
Me gusta la decoración que ha creado el propio Diego, el restaurante no tiene ningún cartel ni letrero en la calle (o al menos yo no lo ví), así que la curiosidad termina al pasar la puerta y encontrarnos con un cambio de ciudad: si no fuera porque me reciben en español juraría que estoy en el SoHo de Nueva York; ladrillo visto, hierro, iluminación tenue, lámparas de aspecto industrial, piel en las butacas, maderas de apariencia usada, me encantó el lavabo y el pequeño jardín interior con aromáticas. Me he sentido cómoda.

 
Me gusta que la cocina ocupe el lugar estrella del local, cual laboratorio o taller, y por eso quizá Diego no lleva la chaquetilla típica de un chef, sino un delantal plagado de utensilios de cocina como si de un mecánico se tratase. Es un absoluto placer ver trabajar en armonía a todos los cocineros del equipo, incluido el propio Diego, con mimo y cuidado en cada plato, haciendo que el comensal casi sea parte de esa cocina y viceversa.
 
 
En DSTAgE no hay carta, hay dos menús degustación (88 y 118 euros) que se acomodan a todo lo aprendido por Diego en sus viajes y a los productos de temporada, con algún guiño que otro a sus platos estrella del Club Allard; son platos cómodos, algunos de ellos finger food, sin corsés como dice Diego, sin rimbombancias ni estridencias, pero son mezclas arriesgadas, algunas más acertadas que otras, pero desde luego muy originales.

Vamos con los platos:

Comenzamos en el bar, en una mesa baja, con el marisco del día, erizo de mar con dashi cítrico, ¡alucinante la presentación!

 
Pasamos a la barra de la cocina y Alberto, jefe de cocina, nos prepara delante de nosotros un cebiche de carabinero en roca de sal y coral de rocoto, flipante verle trabajar.

 
Ya en la mesa, comienza el desfile gastro con un plato que Diego llama “de todo corazón”, original presentación cuya foto es ya habitual en blogs y redes sociales.
 
 
Mochi de huitlacoche, un plato referencia clara a los múltiples viajes por el mundo de Diego Guerrero, en los que se ha traído ideas de cada país que aplica en su cocina.
 

Cebolla, sin más, un plato que por su nombre es simple pero que tiene todas las complejidades porque aparece en múltiples texturas, incluido un foie de cebolla y una infusión de la cebolla con nada menos que ¡whisky!, este Diego es un genio…


Niguiri de ajoblanco y anguila ahumada, me encantó este plato.


Torrija de pan tumaca con sardina ahumada, si Diego me lo permite, apuntaré que el pan era demasiado denso y “se comía” todo el sabor de la sardina.
 
 
Ravioli de alubias de Tolosa,  ¿qué puedo decir de todo un clásico que lo era en el Club Allard?, sencillamente espectacular, sólo hay que disfrutar y disfrutar…


Del verano al otoño, muy propio de la lluvia que nos acompañaba el día de nuestra visita, unificando productos propios de cada estación, apionabo asado acompañado de aromáticos hongos,y un lujo que el propio Diego Guerrero lo preparara personalmente en nuestra mesa, mmmmm…
 

Salmonete con caldo corto de azafrán y su propia escama, un plato interesante, mucho sabor.


Pichón asado en anticucho de ají mochero y quinoa negra, también elaborado en nuestra mesa por el propio Diego, un disfrute verle trabajar, no os lo perdáis.

 
Hoja de maji, curioso sabor, para cambiar a los postres.


Vamos con los platos dulces,  palomitas de maíz con tocino de cielo y fresas, aquí mi opinión no es objetiva porque reconozco que el dulce no es mi plato fuerte, pero me parece muy plausible la idea de las palomitas.


Un postre que Diego llama “copiándome a mí mismo: el bosque”, porque recuerda claramente a la pecera del Club Allard, en esta ocasión con su caracol Pablito, un Pablito en mi opinión, excesivamente dulce.

 
¿Qué será lo siguiente?......la segunda estrella sin duda, allí estaré Diego.



C/ Regueros, 8 Madrid

Tlf. 917 021 586
 

Fotos propias

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