martes, 22 de septiembre de 2015

MR FRANK: BUEN ROLLO, BUENA COCINA Y BUEN PRECIO



By Mónica Gutiérrez-Aller

Mr. Frank es un moderno restaurante en el que se respira buen rollito, con una decoración moderna, acogedora y buena cocina: es un local de dos plantas situado detrás del Congreso de los Diputados y pegadito al teatro de la Zarzuela, la cueva abovedada en el piso inferior tiene como peculiaridad pequeños vanos a la calle y muchísimo encanto, conserva el ladrillo típico de estas bodegas históricas de Madrid, una larga barra en la que tomar una copa, varias mesas para raciones o tapeo y un acogedor reservado para grupos.

Como anécdota, os cuento que la madera de la única mesa de la sala del reservado tiene más de 150 años y procede nada menos que de la antigua maternidad de O’Donell, un motivo más para visitarlo.

En la planta de arriba, el comedor principal está increíblemente iluminado por grandes cristaleras por las que entra luz natural a raudales, paredes blancas y techo que recuerda a una bóveda irregular de lo más moderna, compuesta por varios palés de madera natural, con mesas, sillas y lámparas originales, y con ese aire “eco-rústico” tan chic y acogedor.

Nos recibió Paco, el propietario, un experto gastrónomo e incansable viajero por las cocinas de varios países que ahora se plasman en la carta de Mr Frank, nombre curioso que hace referencia a cómo le llamaban en otros países: Don Paco; ahora con un toque chic: Mr Frank!

Me gustó especialmente la carta de Mr. Frank por lo diferente a otros restaurantes similares, es sugerente, apetecible y divertida, permite compartir varios platos para probar un poco de todo, como “pop chicken” (bolitas de pollo teriyaki en panko presentadas en un cucurucho de papel con salsa agridulce al centro), tataki de atún rojo con sésamo, salsa tataky, algas wakame y mahonesa de soja, magret de pato laqueado con salsa de naranja amarga.
Comenzamos con unos chipirones en dos tonos (original nombre), rellenos de pulpo sobre cama de cebolla y ali oli en dos colores, el rosa lo debemos a la rica remolacha ¡deliciosos!

Seguimos con un bacalao confitado en aceite de oliva con rebuchón de patata negra, confitura de tomate y pil pil gratinado, un plato muy conseguido, textura perfecta del bacalao y suave pil pil.

Ahora tocaba probar la carne, Paco nos aconsejó un plato de Asian Flank Stake, es arranchera marinada durante 24 horas en soja y jengibre, sobre crema a la Huancaína, un ají suave y sabroso; una carne jugosa y con sabor, me encantó!

Y si hay coulant de chocolate negro en una carta de postres a ver quién se puede resistir, ñam, ñam, un postre que ya es un clásico pero que nunca falla!.

Carta de vinos muy acertada, con referencias que no fallan nunca, incluidos vinos de Madrid, como La Casa de Monroy, con mucho cuerpo y sabor, y un excelente Ribera Carmelo Rodero.
Resumiendo, un ticket muy comedido en un ambiente distendido y diferente, y una cocina rica, rica, ¡olé por Mr. Frank!.

C/ Jovellanos, 6 Madrid.
Tlf. 91 420 45 54

Fotos propias y de Mr. Frank

Si queréis que visitemos vuestro local gastro, podéis contactarnos en mgutierrezaller@gmail.com

martes, 15 de septiembre de 2015

ORIBU GASTROBAR: ESTO SÍ QUE ES FUSIÓN JAPO-MEDITERRÁNEA



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Recuerdo haber estado ya en Oribú hace un par de años, cuando un joven profesional japonés de lo más emprendedor, Iván Zhan, abrió este local en pleno centro de Madrid, y ya entonces salí encantada, lógicamente, he tenido que repetir experiencia gastro y quería contároslo.


Oribú significa oliva en japonés, y puesto que la oliva es precisamente uno de los símbolos de referencia en nuestro país, qué mejor que llamar “Oliva” en el idioma nipón a este proyecto gastronómico caracterizado por la fusión de cocinas japonesa y mediterránea de lo más original, técnicas e ingredientes de la dos culturas, oriente y occidente en un mismo espacio, una mezcla acertada y sabrosa.


Se trata de un enorme local espléndidamente distribuido en varios espacios y ambientes, comenzando por una larga barra de lo más apetecible y mesas mirando a los enormes ventanales y alacenas de la entrada. Un acogedor piso de abajo y un altillo completan un local redondo y cómodo, decorado en tonos blancos, maderas y azules e iluminación perfecta para conseguir un ambiente relajado.


Hay tantas cosas apetecibles en la carta que al final siempre repites en Oribú, porque te quedas con las ganas de probar ese plato que sonaba tan bien y con tan buena pinta de la mesa de al lado, así que seguro que habrá una próxima visita.


En esta ocasión nos dejamos aconsejar por Iván y su equipo, por cierto siempre atentos y amables, y comenzamos con un tartar de atún rojo “encebollado”, mojito de aguacate y crujiente de algas nori, me gustó mucho  la maceración y el corte del atún, color intenso, un acierto el contraste con la textura del crujiente de algas.


Dim sum de rabo de toro con crema dulce de zanahoria y salsa de rabo, y Jiaozi de boletus con foie a la plancha, reducción de rioja y aceite de trufa, atención a la potencia de sabor del rabo equilibrado con la crema de zanahoria, y original el foie bajo el jiaozi.


Bao Ban de panceta confitada, pepino holandés, cilantro y mayonesa de sésamo picante, Bao Ban de ternera estofada “Oribú” con ensalada Namazu, particularmente me pareció el plato más original de la cena, es una interpretación de nuestros tradicionales montadito de panceta o pepito de ternera, pero con el elegante toque japonés y mezcla de ingredientes que suavizan la intensidad, podríamos decir que la cocina japonesa reinventa clásicos platos mediterráneos.


Calamar de potera, cebolla carameliza, rabitas en tempura y mahonesa de wasabi, quizá más agradable en boca las rabas, las patitas del calamar.


Presa ibérica al carbón, chimichurri sureño con toques de miso dulce, buena carne, buen producto y muy bien tratado.


La carta de postres es muy atractiva y original, como  la torrija de sobao pasiego, pero ya sabéis que no soy muy amiga del dulce, lo dejaré para la próxima ocasión.


Me gustó mucho el buen ambiente que había en el local, público con ganas de comer bien a buen precio, charlar y disfrutar relajadamente, así que la sobremesa se puede prolongar con un par (o las que se tercien) de copas.

Resumiendo, muy recomendable Oribú Gastrobar, buenísima relación calidad-precio (ticket sobre 25 euros) y buen rollo.



Barquillo, 10, Madrid

Tlf. 91 524 03 17
Fotos propias y de Oribú Gastrobar

Si queréis que visitemos vuestro local gastro, podéis contactarnos en mgutierrezaller@gmail.com


jueves, 3 de septiembre de 2015

TOQUE DE SAL: LO ÚLTIMO DE LA CALLE PONZANO

Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

Cuando todos pensábamos que ya no quedaba ni un solo local libre en la calle gastro de moda, -la calle Ponzano-, me sorprende descubrir gracias a mi querida Mapi Hermida (cuyo blog os recomiendo desde yá) que hace un par de meses ha abierto Toque de Sal, es tan reciente su apertura que ni siquiera han terminado de colgar su web.

Tal es el éxito de esta madrileña calle que hasta tiene su propio hashtag en las redes sociales: #ponzaning y es que puedes ir de restaurante en restaurante, de taberna en taberna o de bar en bar durante semanas sin repetir, todos muy chulos y con una oferta gastronómica de lo más variada.

Toque de Sal está siendo para mí el gastrodescubrimiento (si me permitís el “palabro”) de la temporada: pensé que no iba a ser nada del otro jueves, que quizá fuera un sitio más de tantos, mono-pero-soso, pero haciendo honor a su nombre salado me ha sorprendido la calidad de sus platos y, la verdad, la decoración es ideal.


Se trata de un bistrót excepcionalmente bien decorado para lo reducido de su tamaño, bien aprovechado y acogedor, obra del arquitecto Alvaro Oliver Bultó, autor también en la misma calle de La Contraseña y El Trajín, y el exitoso Juanita Cruz en el Paseo de la Habana del que ya os hablé aquí


Tengo que llamar la atención sobre el llamativo y elegante papel de las paredes (incluido el baño) y la espectacular lámpara de la sala, que junto con todos los demás detalles que no os quiero descubrir para que lo podáis comprobar, hacen un conjunto redondo en el local, no le falta detalle.


La carta no es larga, la verdad, pero viendo las reducidas dimensiones de su cocina es muy de halagar los platos tan sabrosos que salen de ella.


Una opción para probar varias cosas es compartir platos, comenzamos con una tabla de quesos al corte que el propio jefe de sala se encarga de mostrar y recomendar, excelentes.


Continuamos con chupa chups de codorniz con salsa Pekín, divertidas y sabrosas.


Ensalada de perdiz en escabeche, mi favorita en el mundo, qué rica.


Ceviche de Corvina, un plato muy de moda últimamente y generalmente muy decepcionante en su elaboración, puedo decir que este ceviche, tanto su presentación como su maceración y su sabor ha sido uno de los mejores que he probado nunca, ¡de diez!


Steak Tartar, sorprendentemente bueno, incluso en boca de expertos adictos al steak tartar como Gastrohunter y Gonzalo Munárriz.


El postre sugerido tiene un original nombre: vaca lechera, probadlo y me contáis.


El jefe de sala es encantador y profesional, espléndidamente atendido, Toque de Sal promete en convertirse en una de las aperturas estrella de este otoño: muy recomendable por su excelente relación calidad/ precio.


Toque de Sal  

C/ Ponzano, 46 Madrid

Tlf. 91 426 64 65
Fotos propias

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