jueves, 26 de noviembre de 2015

LA CANICA: EL CHIC GASTRO


Texto by Mónica Gutiérrez-Aller @lasmonicadas

La Canica es uno de esos restaurantes que conoces casi por casualidad y que te dejan impactada: está situado en una animada zona de restauración de fácil aparcamiento, frente al Corte Inglés del Campo de Las Naciones.

Me encanta el nombre de este restaurante, nos trae recuerdos infantiles, un guiño a la juventud de su propietario, el chef Sergio Martínez, quien con tan sólo 25 años posee una intensa trayectoria en varios restaurantes con estrellas Michelín y que lleva trabajando desde su adolescencia con su padre al que admiro, el conocido José Luis Martínez. La cocina de Sergio es una cocina trabajada, pensada y suculenta: tradición y vanguardia fundamentada en la cocina de siempre pero con sugerencias divertidas y diferentes a otras cartas al uso.


De sus fogones  salen platos con  nombres divertidos como las ya famosas “canicas del chef”, deliciosas croquetas de estofado de carrillera que no podéis dejar de probar.


Otro de los  platos estrella de Sergio son los shiitake salteados con ali oli flambeado de miel, acertada combinación de sabores, delicioso.

Un entrante riquísimo para compartir, el criollito con hojas de hierbabuena y mostaza verde, me pareció súper original la mezcla de esta hierba con el chorizo, aligera cualquier atisbo de intensidad que pudiera tener el criollo.

Los arroces “entre comillas” de La Canica de lo más apetecibles, elaborados con sémola de trigo como el meloso de carabinero, el de pulpo con aroma a pimentón o el riquísimo de mantequilla de albahaca y alcachofas fritas.


Los amantes de la casquería están de suerte con las manitas rellenas de ropa vieja y crujiente de boniato.

En el apartado de carnes, destacan las riquísimas costillas confitadas a baja temperatura y terminadas a la parrilla con salsa BBQ casera, como diría un amigo mío, están para comerse un cubo!.

Y entre los postres, Sergio se luce con una vistosa tarta de lima en su punto justo de dulce y  una soberbia tarta fina de manzana con helado.


Me ha encantado la decoración de La Canica, obra del propio cocinero, en un local de techos altos y totalmente diáfano, conserva la antiguas alacenas heredadas de una botica que hubo en el mismo sitio, los ambientes están marcados por dos alturas de apenas tres escalones.


Acertada combinación de tonos mostaza en el impresionante chester que domina una de las paredes del local, y colores berenjenas, rosáceos y violetas en terciopelos de butacas y sillas, junto con maderas claras en las mesas.


Os van a llamar la atención las maravillosas lámparas de los diferentes ambientes y la enorme cristalera que se abre a la calle en los días soleados, dando al local un aspecto chic afrancesado cálido y confortable.


Y un plus de La Canica: una extensa y selecta carta de destilados y cocktails elaborados por el maestro mixólogo Oscar Pino, con más de 17 años de experiencia en hostelería en restaurantes como Loft 39 o Macadamia, me conquistó nada más llegar con una deliciosa creación, un cocktail de bienvenida del que, perdonadme, sólo recuerdo que llevaba vermout y otros ingredientes que seguro Oscar os contará encantado.

Con todo lo que os he contado no tengo más que recomendaros La Canica, os va a sorprender su carta de precios razonables y su impactante decoración elegante y acogedora.


LaCanica   

Avda. de los Andes, 25, Madrid

Tlf. 91 320 15 03
Fotos propias y de La Canica

Si queréis que visite vuestro local gastro, podéis contactarme en mgutierrezaller@gmail.com

jueves, 19 de noviembre de 2015

ÁTICO: LA COCINA DE ALTURA DE RAMÓN FREIXA



Texto by Mónica Gutiérrez-Aller

El restaurante Ático abrió hace apenas medio año, y aún no había tenido la oportunidad de ir a probarlo, pero la espera ha valido la pena porque así he disfrutado de la nueva carta elaborada  por el prestigioso chef Ramón Freixa, -cuyo restaurante en el Hotel Único de Madrid cuenta con nada menos que dos estrellas Michelin, tres soles Repsol y ha sido reconocido como Grand Chef Ralais & Chateux-, dando la bienvenida al otoño con un “viaje gastronómico por España a través de los platos y productos más representativos de cada región”, en palabras del propio chef.


Ático, -como su propio nombre indica-, se encuentra en “las alturas” del Hotel The Principal en plena Gran Vía Madrileña (entrada por la calle Marqués de Valdeiglesias), un edificio residencial del año 1917 absolutamente maravilloso, con un diseño y decoración elegante, cosmopolita y sofisticado, acogedor ya desde las escaleras de entrada, con detalles en cada rincón.


Ramón Freixa ha conseguido que Ático se haya convertido ya en un imprescindible del panorama gastronómico madrileño, en mi opinión por varios motivos de peso: el protagonismo de cada plato se centra en el producto y en el sabor, con materia prima de calidad, y elaboraciones vanguardistas pero entendibles.


Platos fruto del trabajo y la experiencia de Ramón Freixa reflejan su carácter inconformista pero sensato, atrevidos e innovadores pero homenajeando la tradición con vanguardia, un toque de locura y  la armonía del sentido común; Ramón, probar tu cocina es un momento de felicidad para los que amamos la gastronomía, comer bien es uno de los placeres de la vida, y en Ático, doy fe, se come muuuuy bien.


Difícil elegir entre las propuestas de una carta más que atractiva: una deliciosa menestra de alcachofas de la huerta navarra, en su punto de cocción, con esa satisfacción que te da morder el primer bocado; unos ravioli de patata rellenos de butifarra negra y alubias del Ganxet,  plato con el que Ramón rinde homenaje a su padre rescatando una de sus recetas más exitosas; un estupendo y original pulpo, su pata, con panceta, torreznos y patatas rotas, además de un plato de gran belleza estética, la combinación de sabores es espléndida; y como homenaje a Madrid, “nuestra” versión de los huevos rotos, con jamón ibérico de bellota, huevos de codorniz fritos y mini tortilla esférica de patatas de huevos de gallina campera, suena bien, ¿eh?...


Entre los platos principales, cocina castellana como el bacalao confitado acompañado de un guiso de garbanzos, un plato redondo; un jugoso lomo de atún de Barbate con cítricos y blinis; arroz socarrat en raciones individuales en llauna al horno con pato y cigalas, original y visualmente insuperable; hamburguesa de ternera reposada con pan de cristal, chutney de tomate y un toque de humo en directo, espectacular presentación; y el que para mí fue el plato más sorprendente porque reúne técnica, sabor, presencia y gusto: prensado de pollo de corral y anguila con manzanas asadas, ¡espectacular!.


Ramón Freixa es un amante del chocolate,- ya sabéis que como yo-, así que en los postres me fui directa a probar este original nombre: “Olé, Olé, el primer chocolate que vino de América”, difícil describir con palabras la excelente textura y gustosidad de este postre, hacedme caso, probadlo. Y también otros como la tarta de Santiago 2.0 con toques de café, el cremoso de torta del Casar con cerezas o el agua de Valencia, cava y textura de cítricos.


La carta de vinos en línea con este viaje gastronómico por nuestro país, ofrece referencias con gran personalidad, atrevidas y sabrosas que no dejan indiferentes, gran relación calidad-precio. Confieso que soy adicta a los vinos del Bierzo, la uva mencía es una de mis favoritas, esa sútil aspereza, ese cuerpo denso, ese aroma al terruño...

También se incorpora la fórmula "Plato del Día" en un menú por 35 euros los mediodías de lunes a viernes, ideal para profesionales y habituales de la zona para comer de forma variada, asequible y con un toque "casero” (incluye un entrante a elegir de la carta, postre, agua y café).

En Ático no se deja nada a la improvisación: la decoración y la ubicación son exquisitas, la cocina es fruto de años de trabajo en búsqueda constante de la innovación sin olvidar el sabor, y el servicio de sala es sencillamente perfecto, profesional y cercano, enhorabuena a Rubén y todo su equipo.


Un valor añadido a la excelente cocina de Ático es, como os decía, su ubicación, pues además del restaurante con una sala decorada al estilo de los clubes británicos o neoyorkinos, amplios ventanales dan paso a terrazas ajardinadas que rodean toda la planta y generan un ambiente luminoso, relajado y verde.


Por si esto fuera poco, se puede comer y cenar durante todo el año en la amplia terraza cerrada y acondicionada La Pérgola, desde la que se puede disfrutar de unas impresionantes vistas al famoso edificio Metrópolis, al Círculo de Bellas Artes, al Banco de España y, como no, a la Gran Vía madrileña.


Y ya lo más: la increíble azotea que culmina el edificio del Hotel The Principal, cubierta de plantas, olivos y cipreses, exquisitas y ligeras mesas y sillas de hierro, impactantes sombrillas rojas y bancos de madera cubiertos de cojines del mismo color, el solárium en el que poder disfrutar de un cocktail o un aperitivo disfrutando de las icónicas vistas de Madrid, es lo más cercano al cielo que se puede estar en un ambiente relajado y chic.


Me ha encantado mi experiencia gastro en Ático by Ramón Freixa, no puedo dejar de recomendaros su cocina, precio medio de la carta unos 45 euros, y disfrutad de las maravillosas vistas que os harán sentir relajados y tocar el cielo de Madrid.


RestauranteÁtico      

The Principal Madrid Hotel, C/ Marqués de Valdeiglesias, 1 Madrid (esquina Gran Vía)

Tlf. 91 532 94 96
Fotos propias y de Ático

Si queréis que visitemos vuestro local gastro, podéis contactarnos en mgutierrezaller@gmail.com

martes, 17 de noviembre de 2015

PERRACHICA: EL MUST GO DE LA TEMPORADA


Texto by Mónica Gutiérrez-Aller

El Grupo Larrumba rumbea de nuevo, si me permitís la expresión, y esta vez el rumbo lo han puesto hacia el castizo barrio de Chamberí, al ladito de la Glorieta de Quevedo, en un inmenso local de 900 metros en lo que en tiempos fue una gran oficina de Caja Madrid, de la que aún conservan la puerta de la caja fuerte, quizá de ahí la inspiración del nombre: Perrachica.


Muchos pueden pensar que Perrachica es el resultado de meter en una coctelera todos los demás locales del exitoso grupo: Pipa & Co, Marieta, Juanita Cruz y Frida, aderezado con buena música, gente guapa, carta fácil, agitar suavemente, un poquito de hielo picado, y servir para disfrutar a sorbitos. Pero en mi opinión Perrachica es el fruto de un grupo de jóvenes empresarios hosteleros que saben demostrar que, con mucho esfuerzo, tesón y el trabajo bien hecho, se puede conseguir hacer realidad un gran proyecto de ocio, y ¡con exitazo!.

El local es, simplemente, ES-PEC-TA-CU-LAR: tras una puesta en escena muy teatral, -quizá por las luces directas que salen de varias columnas a modo de tocador de un camerino-, se encuentra el estudio de decoración Proyecto Singular;


Ya desde la calle, sin necesidad de entrar, nos da una pista de lo que nos vamos a encontrar en el interior: a la entrada, una terraza decorada con motivos geométricos que hace las delicias de los fumadores, y dentro, varias zonas conviven entre sí, pero se diferencian entre ellas por los muebles y los materiales utilizados, y como nexo de unión, la madera y los elementos industriales.


Una cafetería con barra, mesas y sillas afrancesadas y guiños tropicales, plantas exuberantes y telas llamativas; el comedor muy heterogéneo con mesas bajas y sofás, mesas altas y grandes mesas para grupos a diferentes alturas; dos barras de copas con sus elegantes taburetes; y hasta un reservado, y muy pronto, prometen otra terraza cubierta en la parte trasera del local.


La carta de Perrachica se presta a compartir varios platos, muy vistosos en mesa, hay opciones para todos los gustos: los que más salen de la cocina son las croquetas caseras de rabo de toro y su salsa, croquetas de chipirones en su tinta con puntitos de ali-oli, gyozas rellenas de carne picada y verduras, ensaladilla rusa Larrumba, tomate relleno de mousse de burratina y pesto, espárragos trigueros con foie rallado, pimienta rosa y huevo a 65º y lascas de parmesano, y el famoso pintxo de huevo frito.


Originales platos principales recomendados por Perrachica como el puntalette con rabo de toro y crujiente de parmesano (falso risotto), lubina al pibil con cebolla encurtida y chile habanero, y tartar de salmón, algas wakame y mayonesa ligeramente picante.


Por supuesto repite en la carta de postres la ya mítica tarta ¡feliz cumpleaños de Larrumba!, tarta de galletas maría con chocolate y lacasitos o la tarta de queso con mermelada de fresas, muy cremosa.

Pues ya sabéis chicos y chicas, poneos muy guapos porque en Perrachica se “rumbea” con muy buen rollo y ambientazo a cualquier hora del día: desayunos, comidas, afterwork, cenas, copas e incluso brunch los fines de semana, y un ticket medio de unos 30 euros.

Larrumba no se para aquí, ¿cuál será su próximo mega proyecto?...os doy una pista “fría”: cuando el “río” suena…..


Perrachica       

Eloy Gonzalo, 10 Madrid

Tlf. 91 737 77 75
Fotos propias y de Perrachica

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jueves, 12 de noviembre de 2015

VALDEPALACIOS HOTEL GOURMAND: HOSPITALIDAD LUXURY


Texto by Mónica Gutiérrez-Aller 
Inauguramos sección en el blog, travelmonicadas, y qué mejor manera de hacerlo que con una estancia de lujo en Valdepalacios Hotel Gourmand, que forma parte de la prestigiosa cadena Relais & Chateaux; estoy feliz de poder contaros a través de este blog la agradable estancia que he tenido en este peculiar hotel.

Valdepalacios se sitúa a tan sólo hora y media de Madrid, como si de un tesoro oculto se tratara, en mitad del campo y muy cerquita de la localidad manchega de Oropesa de Toledo, un Relaix & Chateaux rodeado de 600 hectáreas de naturaleza en un entorno exclusivo que ofrece la máxima calidad y servicios de un hotel cinco estrellas gran lujo.


Valdepalacios fue en tiempos la finca de caza de un noble español, cuya familia ha sabido conservar, resaltar y mejorar cada estancia hasta convertirlo en el gran hotel que es ahora espléndidamente dirigido por María del Carmen Fernández y todo su equipo. Se trata de una casa de principios del siglo XIX, diseñada por un arquitecto francés como casa de recreo y otras dependencias como establos y casas de labor, frescos patios, fuentes y rincones llenos de encanto que descubres a cada paso que das por la finca.


Cuenta con 27 espaciosas habitaciones, todas ellas diferentes entre sí,  decoradas con un gusto exquisito en las que no falta ni un solo detalle, como las flores frescas y las maravillosas vistas de cada ventana abiertas al campo.


No dudéis en hacer una visita a toda la casa, cada estancia parece más espectacular que la anterior y cada rincón posee un encanto especial, como la librería de esquina frente a cómodas butacas, las flores frescas bajo el hueco de la escalera, los elegantes sofás frente a la chimenea de lo que en tiempo fue un establo, el jardín perfectamente cuidado que aporta colores, olores y frescor, la piscina relajante….


No me olvido del Spa Boutique que ofrece Valdepalacios, ubicado en antiguas dependencias de la finca al que se accede a través de un portón recubierto de vegetación, nos recibe una agradable fuente flanqueada por varias esculturas. Dispone de una piscina climatizada rodeada de grandes ventanales con vistas a la Sierra de Gredos, baño turco, sauna, fitness y cabinas para disfrutar de varios tratamientos, que también podemos pedir en la habitación y personalizar el servicio, ¡en Valdepalacios no dicen que no a nada!.


¡Hora del desayuno!, -y ya sabéis los que me seguís lo que me gusta a mí un desayuno-, se sirve en uno de los comedores del hotel en el que predomina la luz natural y las plantas verdes que rodean un antiguo pozo, es un auténtico placer disfrutar de una exquisita bollería y pastelería recién hecha, zumos naturales, yogur casero, delicioso embutido de la zona y hasta un chocolate con churros que podríamos llamar gourmet.


Mención aparte requiere la magnífica oferta gastronómica de este hotel, el restaurante Tierra con una estrella Michelín, bajo la batuta del chef José Carlos Fuentes, del que ya os hablé largo y tendido en mi anterior post, no dejéis de disfrutar de su cocina imaginativa.


Valdepalacios organiza y dispone de diferentes actividades al aire libre, como paseos a caballo y en coche de caballo por las 600 hectáreas de la dehesa, pesca y paseo en barca por el pantano, circuito de running y bicicleta de montaña, y un “safari” muy particular por la finca “a lomos” de un antiguo vehículo de la guerra civil conducido por toda una institución en la casa, el señor Nano, que trabaja en la finca desde que tenía 12 años y que, aunque podría estar jubilado, disfruta intensamente mostrando a los clientes la variedad cinegética de la zona: corzos, gamos, ovejas, ciervos y gallinas hacen las delicias de los huéspedes y te hacen sentir en pleno campo ¡disfrutando de la naturaleza a tope!.


El Hotel también está diseñado para organizar bodas pequeñas y no tan pequeñas, eventos familiares para clientes exclusivos, y albergar reuniones de empresa y convenciones de alto nivel en un entorno único.

Disfrutar de una escapada de lujo siempre es una maravilla, pero si además es en pleno campo y el hotel tiene un restaurante con una estrella Michelín, el plan es, simplemente, ¡perfecto!.



Ctra. de Oropesa a Puente del Arzobispo, km.9, Torrico (Toledo)

Tlf. 925 45 75 34
Fotos propias

Si queréis que visite vuestro establecimiento, podéis contactarme en mgutierrezaller@gmail.com